23 de abril de 2021

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A don Antonio Ceballos, un obispo bueno en su 75 cumpleaños

TOMÁS DE LA TORRE

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Hoy es una fecha importante para la vida de un obispo. Este pastor se llama don Antonio Ceballos Atienza, obispo de Cádiz y Ceuta, quien presentará su renuncia al Papa Benedicto XVI al llegar a la edad canónica de 75 años, según estipula el Código de Derecho Canónico.

La biografía oficial
Según he recogido de la web diocesana la biografía del obispo gaditano es la siguiente:
“Nació el 31 de julio de 1935 en Alcalá la Real (Jaén). Cursó las Humanidades y los Estudios eclesiásticos respectivamente en los Seminarios Diocesano Menor y Mayor de Jaén. Posteriormente obtuvo el Doctorado en la Facultad de Teología de Granada.

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1962. Ha desempeñado, entre otros, los cargos de Vicario Cooperador en la Parroquia de Jódar (1962). Profesor del Seminario Menor y Mayor. Director espiritual del Seminario Mayor de Jaén en Granada. Delegado del Clero (1967). Rector del Seminario Mayor de Jaén y Profesor de Teología (1972). Delegado del Clero y de Vocaciones (1977). Director de los Cursos de verano para la región andaluza (1980). También fue Párroco de la Parroquia de San Bartolomé en Jaén (1972). Canónigo de la Catedral desde 1982. Director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española (1985).
Fue ordenado Obispo en la Catedral de Ciudad Rodrigo y tomó posesión de aquella Diócesis el 25 de marzo de 1988. Actualmente es Vocal de la Comisión Episcopal del Clero.

En 1991 visitó un buen número de Seminarios Mayores españoles como Visitador Apostólico, delegado por la Santa Sede.

Durante los últimos años ha organizado el Curso y el Mes de Renovación Sacerdotal en Salamanca, con gran participación y aprovechamiento del alumnado.

El 10 de diciembre de 1993 fue nombrado Obispo de Cádiz y Ceuta, y Administrador Diocesano de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, hasta que tomó posesión canónica de la nueva Diócesis el 29 de Enero de 1994.

Entre sus publicaciones se destacan: “La argumentación teológica-bíblica en la “Biblia Parva” de San Pedro Pascual”, en “Estudios Bíblicos” vol. 42 (1984) Madrid, y numerosas Cartas Pastorales y artículos.”

La biografía entrelazada
Lo que diré, a continuación, es que la presencia de este pastor, cuando era sacerdote de la diócesis de Jaén, estuvo entrelazada con la biografía de muchos sacerdotes que hoy estamos en la brega pastoral de estas tierras del Santo Reino.

En el Seminario Menor nos daba clases de francés, nos vigilaba los estudios comunes, me nombró cronista de la comunidad, cargo que mantuve durante tres cursos. Mis primeras aficiones literarias me las supo conducir escribiendo a mano los aconteceres de aquella comunidad de jóvenes seminaristas. Y aún, tenía tiempo para jugar con nosotros con unos guardapolvos al fútbol en un campo de tierra

Conforme íbamos creciendo en la fe nos acompañó como director espiritual en los tiempos difíciles de los estudios de Teología en la Facultad de Granada, donde a su vez él mismo, dando un ejemplo de constancia y valentía, consiguió doctorarse en teología con una tesis sobre San Pedro Pascual obispo de Jaén, obra que fue publicada.

Cuando fuimos ordenados sacerdotes, nos lo encontramos en la parroquia de San Bartolomé de Jaén, y rector del Seminario, donde comenzamos a impartir clases.

El día de su elección como obispo de Ciudad Rodrigo fuimos los primeros en comunicar la noticia a los medios locales de la provincia. Cuando le faltaban días para ser ordenado como obispo le ayudamos a empaquetar su abultada biblioteca que tenía en Madrid, donde era director del Secretariado Episcopal del Clero, en cuyo despacho nos hemos juntado muchas veces.

Después le acompañamos hasta Cádiz, y le hemos ido siguiendo su trayectoria episcopal leyendo sus cartas, sus homilías y viendo cómo gastaba su vida por ser fiel a su vocación de servicio total y pastoral a la Iglesia de Cristo.

A partir de ahora
Hoy lo traemos aquí, como estilo de un obispo bueno, de un pastor entregado y de un amigo de todos los sacerdotes sin distinción por todos los sitios donde ha ejercido su ministerio pastoral.

Ahora, cuando el Papa lo decida, le toca descansar. Seguramente que se irá a cualquier aldea de donde sea a seguir siendo pastor de las ovejas, hasta que la muerte le encuentre agarrado al cayado de buen pastor, que es lo que ha sido siempre.

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