23 de abril de 2021

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«CADA VEZ MÁS CEUTÍES SABEN QUE EL ROCÍO NO ES SÓLO CANTAR Y BAILAR»

RAFAEL PEÑA / EL FARO DE CEUTA

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Manuel Guillén

“El Rocío no es sólo cantar y bailar sino que encierra sentimientos más profundos y actividades más litúrgicas”. Así de claro se expresa Manuel Guillén Cala, un jerezano que lleva afincado en nuestra ciudad desde finales del año 1.975 y que fue el responsable de poner los cimientos de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío. Hostelero de profesión y responsable de multitud de negocios -el último de ellos el restaurante ‘El Varadero’, donde lleva doce años-, este andaluz tiene claro que el paso de los años ha permitido dejar por el camino mucho desconocimiento sobre lo que rodea la hermandad de la Blanca Paloma.
Manuel Guillén valora el crecimiento de la cofradía, sobre todo después de la dificultad de los primeros años, aunque todavía espera que la hermandad tenga un mayor reconocimiento en la sociedad caballa. No obstante, ha valorado la entrada de savia nueva dentro de la junta de gobierno para sentar las bases del futuro de una cofradía con mucho arraigo y devoción.

–¿Cómo un jerezano afincado en esta ciudad?
–Fue a finales del año 1975 cuando me ‘fichó’ el propietario del Hotel Ulises, Fuad Bulaix, porque le agradaba mi trabajo y me había visto en acción como segundo metre de cocina del hotel Andalucía-Plaza en Marbella. Me propuso integrarme en su plantilla.
–¿Y por qué aceptas la oferta?
–Porque era un reto en una época donde los hoteles hacían lo que se hace en la actualidad, es decir, se cerraba cuando no había clientela entre septiembre y marzo. Mis compañeros del Ulises se iban a trabajar a Canarias o Mallorca, donde la climatología era buena para el turismo, pero en mi caso me quedaba en esta ciudad donde conocí a mi mujer. Ceuta me causó tan buena impresión que muy pronto me identifiqué y hice rápidamente amigos.
–¿Fue esta rápida adaptación la que te animó a la apertura de nuevos horizontes?
–Efectivamente porque desarrollaba mi trabajo con mucha facilidad en una ciudad que tenía bastantes carencias de infraestructuras turísticas, hoteleras y de restauración, por lo que se me ocurrió la idea de emprender la aventura en solitario por segunda vez, ya que en Jerez había abierto un bar propio.
–¿Cómo inicias esa independencia?
-A través de un compañero conseguí un local en la Plaza Mina donde establecí la primera hamburguesería llamada “El Boquete”, la cual fue todo un éxito por la novedad y me animó a emprender una nueva aventura junto a mi amigo Francisco Ayala, con el que decidí crear una sociedad.
–¿Salió bien ese proyecto?
–A medidas porque montamos el complejo lúdico “El Tanga” en el Serrallo, lo que era una discoteca-sala de fiesta con espectáculos y un bar-restaurante aunque teníamos previsto hacer más cosas en esa finca pero las ideas se quedaron en el camino. Los problemas de seguridad del recinto y la falta de cobertura policial hizo que optáramos por deshacernos de este negocio. Más tarde montamos “El Caminito del Rocío” en la Rampa de Abastos porque estaba de moda el ambiente de sevillanas y fue un éxito por ser un lugar de encuentro de muchas personas, además de que teníamos música en vivo y espectáculos a diario.
–¿Por qué abandonas este local?
–Porque emprendí otro negocio en el Sardinero con la cafetería “El Abuelo” que se convirtió en un lugar de encuentro de los soldados de reemplazo. Además, se me ocurrió montar una cabina de teléfonos y tuvo mucha aceptación, además de que teníamos precios populares y platos combinados que costaban 100 pesetas.
–Y de ahí a ‘El Varadero’ ¿no es así?
–Sí, es un lugar multiusos porque organizamos todo tipo de eventos, al ser un restaurante con una cocina tradicional. Las dimensiones del local nos permiten acoger bodas, bautizos o comuniones así como fiestas de fin de año.
–Entre tanto bar y negocio ¿Cuándo se inicia tu idilio con ‘El Rocío’?
–Desde muy joven iba a la Romería con unos amigos de Jerez de la Frontera de una peña rociera y cuando me trasladé a Ceuta seguía acudiendo a la romería. Los amigos de Almonte me comentaban que por qué no había una hermandad ceutí para fomentar la devoción por la Vírgen y por ello dimos los primeros pasos para poner en escena esta cofradía a nivel local.
–¿Cómo se crea la hermandad ceutí?
–Fue a finales del año 1985 cuando le comenté a varios amigos esta idea. La Iglesia pedía como requisito presentar un mínimo de quince miembros para elevar la petición al Obispado de Cádiz y formar la junta pro-culto y luego hacernos una asociación mariana.
–¿Fue complicada la captación?
–No, hubo que trabajar mucho pero se nos concedió la afiliación número 78 en una época donde la Iglesia pedía muchos requisitos para que no fuera una moda sino un compromiso de por vida para trabajar con la Iglesia y desarrollar unos trabajos a lo largo del año.
–¿Cuáles fueron esos requerimientos eclesiásticos?
–Tener muy claro que no sólo era folklore ir al Rocío sino que pertenecer a la hermandad matríz tenía otras responsabilidades como vivir en estado de gracia, ser comprometidos con los demás para ser cada día mejores cristianos y ayudar al más necesitado.
–¿Cómo debe ser el buen rociero?
–Una buena persona, tratar de ser amigo de los amigos, querer a los demás, principalmente a la familia, y entregar lo máximo a los demás en cuanto a la atención de las necesidades de los más desfavorecidos.
–¿Crees que se ha eliminado la posible mala imagen que algunos pueden tener del Rocío?
–Pienso que la romería de este año ha marcado un antes y un después porque somos igual que otras cofradías, con nuestros defectos y virtudes, pero pienso que el concepto del Rocío ya lo tienen muy claro porque esta hermandad no sólo es para cantar y bailar.
–¿Cómo haces frente a las críticas?
–Poniendo énfasis en las actividades que desarrollamos a lo largo del año así como en la propia romería porque convivimos, rezamos, hacemos actos de la hermandad matriz donde predominan los rosarios, misas al alba, procesión y otras más, es decir, existen una serie de actos litúrgicos que se llevan a cabo en la romería a Almonte, aunque también hay tiempo para cantar y bailar como es lógico.
–¿Te molesta que algunos tengan una imagen distorsionada sobre la romería?
–Eso lo hace el desconocimiento pero hay que tener en cuenta que en Almonte acudimos a una romería de gloria y son días de fiesta pero he percibido que se ha difuminado la posible mala imagen que podían tener de nosotros. En estos veinticuatro años de vida la hermandad ha ganado mucho terreno y han sido miles de ceutíes los que han tenido la oportunidad de vivir la romería y todas esas personas pueden dar una idea más exacta de lo que somos y lo que sentimos.
–¿Cómo se encuentra la hermandad a nivel de hermanos?
–Actualmente somos 274 hermanos censados aunque llegamos a ser más de cuatrocientos. Sin embargo, hay que tener presente que empezamos gente muy mayor y muchos nos han dejado, tratándose de rocieros bastante comprometidos que están descansando en las marismas azules.
–¿Cuál es el propósito que tienes a corto plazo en tu calidad de hermano mayor?
–Conseguir lo que casi tenemos como es darle el sitio que se merece a la hermandad porque la mayoría de las actividades que desarrollamos son fuera de la ciudad y, por este motivo, nuestra imagen en la península es el fiel reflejo de lo que sucede en Ceuta y tenemos que estar siempre a la altura de las circunstancias.
–¿Cómo se consigue lograr un mayor reconocimiento a nivel local?
–Haciendo que el cristianismo se acentúe en esta ciudad y que la religiosidad popular esté viva. Haciendo estas cosas pienso que vamos por el camino adecuado ya que lo principal es que la fé a María vaya creciendo día a día y que la hermandad se consolide.
–¿Es complicado alcanzar este reto?
–Es difícil pero nos lo están poniendo fácil porque contamos con mucha gente joven que se está integrando en la hermandad y que será el futuro de la misma.
–¿Tan importante es la juventud para la cofradía?
–Sí, sobre todo porque tenemos muy claro que se trata de una juventud sana, alegre y comprometida con la iglesia, motivo por el cual esa participación nos ayuda porque serán los que, a no muy largo plazo, marquen el rumbo de la hermandad.
–¿Algo más que añadir?
–A nivel profesional sólo decir que me siento un afortunado porque los negocios que he emprendido han resultado exitosos mientras que a nivel de la cofradía espero que continuemos ganando terreno sin pausas pero sin prisas.

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