23 de abril de 2021

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Carta Pastoral con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico

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CAMINOS DE ESPERANZA Y DE SEGURIDAD”

Jornada de Responsabilidad en el Tráfico

Mis queridos diocesanos:

El domingo 4 de julio, celebra la Iglesia en España la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico.

1. Caminos de esperanza y de seguridad

El lema de esta año “Caminos de esperanza y de seguridad” es muy apropiado, dado que, para que la esperanza de llegar al destino no quede frustrada, es necesario poner en juego cuanto esté de nuestra parte en pro de la seguridad de las personas que viajan en nuestro vehículo y en el de los demás. Tengamos presente que este año a los desplazamientos ordinarios hay que añadir los ocasionados con motivo del Año Jacobeo de peregrinos a Santiago de Compostela y los originados por los desplazamientos de las vacaciones estivales. Con este motivo os invito a todos a ser responsables en el tráfico.

2. Cifras escalofriantes

Las cifras que nos llegan del Ministerio del Interior son escalofriantes y suponen un gran desafío para la sociedad y para la Iglesia que es maestra en humanidad. Los expertos en seguridad vial pronostican que en el año 2015, los accidentes de tráfico podrían convertirse en la principal causa de discapacidad entre niños y jóvenes de todo el mundo.

3. Signos de esperanza

Los números hablan por si solos. En el año 2009, se han producido 1.690 accidentes mortales en los que han fallecido 1.897 personas. Lo que supone que ha habido 283 muertos menos que en el año anterior y representa un descenso del 13 % respecto al año 2008.

Es cierto que en una sola década el número de accidentes y de víctimas mortales ha descendido notablemente y felicitamos a todas aquellas personas e instituciones que han puesto su granito de arena para ello. No obstante, es necesario seguir redoblando los esfuerzos.

4. La corresponsabilidad es de todos

No podemos pensar que las causas que originan los accidentes y la responsabilidad están sólo en los demás: en los que conducen mal, en los fallos de la mecánica… Todos tenemos que preguntarnos si no depende también de nosotros el reducir el número de accidentes y los riesgos y peligros de la circulación. El Papa Benedicto XVI nos decía el año pasado que hay que “reiterar una vez más el deber para todos de la prudencia en la guía y en el respeto de las normas del código vial”.

Os invito y os recuerdo las actitudes que debe tener y observar un buen conductor: dominio de si mismo, prudencia, cortesía, templanza, espíritu de servicio y conocimiento y respeto de las normas de circulación, algo que los cristianos debemos tener muy presente y cumplirlas. También la esperanza es otra virtud que debe distinguir al conductor y al viajero.

5. Pensar más en los demás

Con todo, considero que iremos consiguiendo una mejora en el tráfico y una disminución de daños y riesgos en la medida en que pensemos más en los demás:

en los posibles muertos y en los heridos, en sus familias, en los que circulan con nosotros, a nuestro lado o en frente de nosotros. Todos ellos son personas, con frecuencia trabajadores del volante, de los que está pendiente una familia.

6. Caminos de encuentro y esperanza

Viajar es una ocasión privilegiada para el encuentro con los demás: con los que viajan con nosotros -familiares, amigos, compañeros de viaje… -, con aquellos a cuyo encuentro vamos, con los que viajan a nuestro lado o en nuestra dirección o con los que nos cruzamos, con los que nos necesitan, porque nos piden información o porque han sufrido un accidente o una avería…

Siempre viajar es una oportunidad especial para el encuentro con Dios, porque vamos a su encuentro en el caso de una peregrinación o porque lo descubrimos en sus obras, en nosotros o en los demás, especialmente en los que más lo necesitan, en los pobres y en los que sufren. Y todo esto nos llena de esperanza. No olvidemos que, como dice San Pablo “en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17,28), o como con los discípulos de Emaús caminaba el Señor, también camina hoy con nosotros.

7. Alegría y esperanza

A todos los que iniciáis ya el descanso estival os deseo unas vacaciones llenas de alegría y esperanza, sin olvidar a aquellos que no pueden gozar de las mismas por razones económicas o de paro.

Que Nuestra Señora del Camino, el Ángel de la Guarda, el Arcángel San Rafael y San Cristóbal nos ayuden a mantener viva la esperanza de llegar a la meta.

Reza por vosotros, os quiere y bendice,

+ Antonio Ceballos Atienza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 1 de julio de 2010.

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