21 de abril de 2021

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Carta Pastoral con motivo del DOMUND 2009

OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA

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“LA PALABRA, LUZ PARA LOS PUEBLOS”

Mis queridos diocesanos:

redimensionar.phpAnte la proximidad del Día del Domund, una vez más me dirijo a vosotros para recordaros, desde la fe en el Señor Jesús, nuestro compromiso en favor de aquellos hombres y mujeres que necesitan recibir el mensaje de la Buena Noticia de Nuestro Señor Jesucristo.

1. “La Palabra, Luz para los Pueblos”

Este año el Día del Domund se celebra el domingo 18 de octubre con el siguiente lema: “La Palabra, Luz para los Pueblos”. Este lema está en consonancia con la reciente celebración del Sínodo de los Obispos sobre “La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia”. La Palabra de Dios, Luz de los pueblos, Luz de la Iglesia, ilumina y transforma hasta los últimos rincones del mundo.

La Palabra de Dios es un bien para todos los hombres, que la Iglesia no debe conservar solo para sí, sino compartir con alegría y generosidad con todos los pueblos y las culturas, para que también ellos puedan encontrar en Jesucristo el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14, 6).

Mirando al ejemplo de San Pablo, de los apóstoles y de tantos misioneros que, a lo largo de la historia, llevaron el Evangelio a los pueblos, este Sínodo reafirma la urgencia de la misión ad gentes también en nuestro tiempo. Un anuncio que debe ser explícito, hecho no solo dentro de nuestras Iglesias, sino en todas partes, y debe ser acompañado por el testimonio coherente de vida, la cual hace evidente el contenido y lo refuerza.

Obispos, sacerdotes, diáconos, personas de vida consagrada y laicos deben estar cerca también de las personas que no participan en la liturgia y no frecuentan nuestras comunidades. La Iglesia debe ir hacia todos con la fuerza del Espíritu (cf. 1 Cor 2, 5) y seguir proféticamente defendiendo el derecho y la libertad de las personas a escuchar la Palabra de Dios, buscando los medios más eficaces para proclamarla, incluso con el riesgo de la persecución” (Sínodo de los Obispos, octubre de 2008, proposición 49).

2. María, Madre y modelo de escucha de la Palabra

Antes de anunciar la Palabra, luz de los Pueblos, todo cristiano tiene que escucharla en lo más profundo de su corazón.

La Iglesia debe mirar a María, madre y modelo, para comprender en su integridad el sentido de la misión (cf. Redemptoris missio, 37). María, oyente de la Palabra, es para todos nosotros un ejemplo vivo de fe, que nos indica cual es la actitud que todo creyente ha de asumir como receptor de la Palabra que es liberación, porque es salud de Dios.

Ella que supo guardar en su corazón la palabra recibida, la proclama como Madre, en ese canto que llamamos y recordamos con el nombre de Magnificat.

3. María, Estrella del verdadero anuncio

En el anuncio misionero, los cristianos tenemos en María un ejemplo muy particular. La Iglesia nos la presenta como Estrella de la Evangelización, ayuda y orientación para cumplir el mandato misionero del Señor, pues con su oración ha acompañado el camino de la evangelización (cf. Evangelii nuntiandii, 82). “La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor de madre que debe animar a todos los que colaboran en la misión apostólica de la Iglesia” (Lumen Gentium, 65).

María es modelo del amor materno que todo misionero debe tener en sus entrañas al anunciar a Cristo (cf. Redemptoris missio, 92). De hecho los enviados en misión deben seguir las huellas del itinerario de María: escucha y obediencia de la Palabra, contemplación de la voluntad del Padre, actitud de atención y servicio a los demás, fidelidad hasta el fin y amor maternal a las comunidades.

4. Renovar el compromiso de anunciar el Evangelio

El Concilio Vaticano II nos recordó que “la Iglesia es toda ella misionera y que la obra de evangelización es deber del Pueblo de Dios”, y nos exhortó con firmeza a tomar “viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusión del Evangelio” (Ad Gentes, 35). Todos los fieles cristianos tenemos el deber de “cooperar a la expansión y dilatación del Cuerpo de Cristo para llevarlo cuanto antes a su plenitud” (Ad Gentes, 36).

En nuestra Iglesia de Cádiz y Ceuta son muchos los misioneros, tanto religiosos como laicos que están en países de misión. En nuestro presbiterio diocesano nos encontramos con nuestro querido P. Antonio Diufaín que ya lleva en misión 14 años, y actualmente se encuentra desarrollando su ministerio en la Prelatura de Moyobamba (Perú).

5. Permanente colaboración misionera

Permitidme que, como Pastor de esta Iglesia de Cádiz y Ceuta, os pida a todos los miembros de la Iglesia, los misioneros y los que estamos aquí: parroquias, religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y movimientos diocesanos, que tengamos una actitud y compromiso misionero.

Para ello, os invito a:

* Crear una conciencia misionera en el pueblo cristiano, a fin de que la colaboración no sea cosa de un único día, sino a lo largo de todo el año.

* Elevar oraciones para que el Señor siga bendiciendo a esta Iglesia con vocaciones misioneras.

* Vivir con sentido evangélico la solidaridad, como consecuencia de entender la Iglesia como misterio de comunión; sentir la urgencia de compartir nuestros bienes con las Iglesias más pobres, es decir, la colaboración económica: la limosna.

* Realizar una e incansable catequesis misionera paciente en nuestro Seminario, en las familias cristianas, en las parroquias y movimientos.

* Conocer y valorar más y mejor tanto las misiones como a los misioneros, ayudado por el esfuerzo que realiza nuestro Director del Secretariado D. de Misiones y colaboradores en nuestra Diócesis.

* Sembrar y cuidar el germen del ideal misionero en los jóvenes, para que con el fervor de su fresco entusiasmo, se produzcan abundantes vocaciones misioneras y de sacerdotes diocesanos que cubran los puestos que la Diócesis se ha comprometido atender en otras no propiamente calificadas como misiones, pero necesitadas de cooperación verdaderamente misionera.

Que Santa María, Estrella de la Evangelización nos acompañe ahora y siempre.

+ Antonio Ceballos Atienza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 1 de octubre de 2009.

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