6 de marzo de 2021

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CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA SOBRE LA SEMANA SANTA

OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA.    www.obispadodecadizyceuta.org

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Mis queridos diocesanos:

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Ya está muy avanzada la Cuaresma. Está ya a la vista la Semana Santa. Sólo desde la fe se entiende la Semana Santa en su integridad. Sólo con fe se pueden vivir estos días santos tan inundados por la presencia del Señor. Sólo con la Iglesia y desde ella, amándola de verdad, se puede celebrar la Semana Santa.

Hay que afirmar que por más que el complejo mundo financiero, político y cultural que está en el poder se haya empeñado los últimos años en liberar a nuestro pueblo del profundo sentido religioso, que le impide entrar en la “modernidad” y lograr así una prosperidad como la de las naciones más adelantadas, la historia de la pasión y muerte de Jesús sigue todavía conmoviendo a nuestras gentes. Las “vacaciones de primavera”, como se proclaman, no han logrado desplazar del todo a la Semana Santa.

No es extraño que la “modernidad” quiera desplazar el recuerdo vivo de Cristo en el Calvario por el descanso despreocupado en el ambiente tibio de la reciente primavera o, también, que cambie la participación creyente en el drama de la Cruz por el disfrute de la belleza de las pasos y desfiles procesionales de Semana Santa.

Ya hace muchos años, cuando estas cosas acababan de ocurrir, un contemporáneo, San Pablo, escribía a los cristianos de la ciudad de Corinto: “…nosotros, en cambio predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados, judíos y griegos, predicamos a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Cor 1,23-25).

La Semana Santa está muy metida en el corazón del pueblo cristiano a pesar de la secularización progresiva de la vida. De ahí que el desfilar en las procesiones de Semana Santa o contemplarlas en su paso por nuestras calles y plazas reclama sensibilidad ante el drama sobrecogedor y gozoso al mismo tiempo, del amor de Dios para con los hombres. Por eso, hay que procurar que los desfiles procesionales sean silenciosos, meditativos, aptos para la contemplación y la plegaria. Asimismo lo que vivís en las celebraciones litúrgicas de estos días, llevadlo a vuestras casas, sacadlo a vuestras calles y plazas en las procesiones y manifestaciones populares. Que todo quede marcado por estos misterios profundos que celebramos.

Considero que para participar activamente en las procesiones deberíamos prepararnos debidamente, como lo hacéis durante cuaresma, y participar activamente en las celebraciones litúrgicas de los Misterios de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, donde estos se hacen presencia viva, realidad palpable en la fe, fuerza realmente salvadora.

Las Hermandades y Cofradías, a los que manifiesto mi más vivo y sincero reconocimiento, estáis llamados a vivir de manera especialmente fuerte la Caridad, que brota del costado abierto de Cristo y de su cuerpo entregado, con obras de caridad significativas, con limosnas, con visitas a los enfermos, pobres y desamparados, y con prestaciones voluntarias a los servicios eclesiales de caridad, ante la situación económica y del paro que estamos viviendo.

El Papa Benedicto XVI, en tiempos de apostasía silenciosa y olvido de Dios os dice: “En la época de grandes cambios que estamos atravesando, la Iglesia (…) os necesita también a vosotros, queridos amigos, para llevar el anuncio del Evangelio de la caridad a todos, recorriendo caminos antiguos y nuevos”. (…) Vuestras beneméritas cofradías, arraigadas en el sólido fundamento de la fe en Cristo, con la singular multiplicidad de carismas y la vitalidad eclesial que las distingue, han de seguir difundiendo el mensaje con la salvación en medio del pueblo, actuando en los múltiples frentes de la nueva evangelización”. Os pide también que fortalezcáis vuestra presencia en la sociedad confesando la fe en la vida pública, con coraje y sin complejos, “siendo en la sociedad fermento y levadura evangélica”.

Por mi parte, como bien sabéis, estoy convencido de que si las Hermandades y Cofradías os tomáis en serio vuestro compromiso apostólico, podéis aportar una extraordinaria riqueza a la Nueva Evangelización a la que todos estamos convocados.

Os deseo una feliz y Santa Semana Santa 2009.

Reza por vosotros, os quiere y bendice,

+ Antonio Ceballos Atienza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 26 de marzo de 2009.

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