23 de abril de 2021

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P.M. DURIO / DIARIO DE CÁDIZ

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Autoridades religiosas y militares asistieron ayer en la Castrense a la toma de posesión de su nuevo párroco, César Sarmiento, que sustituye a Pablo Daniel López

César Sarmiento recibe el aplauso de todos sentado en el sillón presidencial tras tomar posesión como párroco de la Castrense.

La Iglesia de Cádiz intramuros está en proceso de renovación. A la espera de la llegada de un nuevo obispo -lo que previsiblemente traerá consigo un cambio en la jerarquía de la diócesis- varias son las sucesiones que se han producido últimamente en las parroquias del centro de la ciudad. San Lorenzo, Santa Cruz, la Merced… Ayer le tocó el turno a la del Santo Ángel Custodio, que por su carácter castrense tiene unas significaciones un tanto especiales.

César Sarmiento tomó posesión como párroco del Santo Ángel, sustituyendo a Pablo Daniel López en una eucaristía a la que asistieron destacadas representaciones religiosas y militares. Así, al nuevo párroco y a su antecesor les acompañaron en el altar el vicario general castrense, Pablo Panadero; el prelado de honor de Su Santidad Clemente Martín; el vicario general de la diócesis de Cádiz, Guillermo Domínguez Leonsegui; el vicario castrense del Mando Aéreo de Combate, José Obrador; el arcipreste de Cádiz intramuros, Rafael Fernández; y el deán de la Catedral y párroco de San Antonio, Enrique Arroyo. Todos ellos acompañaron al joven sacerdote, que llega a Cádiz en calidad de comandante, durante su toma de posesión.

¿Y cómo se desarrolla este cambio de responsable al frente de una parroquia? La Iglesia tiene establecido un rito especial para estas celebraciones, y ayer se escenificó en su totalidad al inicio de la eucaristía.

En primer lugar, el vicario general castrense leyó el nombramiento realizado por el arzobispo castrense, Juan del Río, tras lo que César Sarmiento realizó de rodillas la profesión de fe.

Fue entonces cuando se hizo simbólica entrega de los distintos lugares de la iglesia. Primero las llaves del templo, para lo que se dirigieron a la puerta de la plaza del Falla; después la fuente bautismal; tras esto la sede penitencial (el confesionario); y por último la sede presidencial. Y ya como nuevo párroco, Sarmiento se sentó en el sillón correspondiente y recibió el aplauso de todos los asistentes.

También recibió un cálido aplauso durante la homilía pronunciada por Pablo Panadero el hasta ahora párroco, al que se agradeció la labor prestada en la Castrense durante estos años. Precisamente, en la homilía el vicario general castrense hizo una defensa del papel de los sacerdotes y de las comunidades parroquiales. «Los sacerdotes no somos francotiradores… Somos las caras de Dios para los demás… Cuando a veces hablan mal de los sacerdotes -a veces con razón- me gustaría que hablaran con mi madre, que escucharan a mi madre, que vieran llorar a mi madre», manifestó Panadero, quien también se refirió a Cádiz, «una ciudad con historia que se siente orgullosa de ser ella misma», por lo que pidió al nuevo párroco «que además de sacerdote te hagas un gaditano más».

De todo ello fueron testigos las diferentes representaciones militares y de la Guardia Civil, que ocuparon los primeros bancos. Estuvieron el subdelegado de Defensa, Vicente Pablo Ortells; el coronel jefe de la Guardia Civil en Cádiz, Antonio Tocón; el coronel responsable de la residencia militar de Cortadura o el coronel del Cefor número 2, entre otros. A todos ellos asiste espiritualmente desde ayer César Sarmiento, el nuevo comandante de las almas de la Castrense.

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