4 de marzo de 2021

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DESDE LOS 14 AÑOS EN EL SEMINARIO

ASIER SOLANA / EL FARO DE CEUTA DIGITAL

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De izquiera a derecha: Jesús Heredia, Antonio Ceballos y la madre de Jesús, Rosalía

Jesús Heredia Reyes salió con 14 años de su Ceuta natal con una misión clara: unirse a los Legionarios de Cristo y ordenarse sacerdote más tarde, algo que tenía clarísimo, aun con tan corta edad.

“Todo el mundo tiene miedo al compromiso, pero se hace más llevadero si te has parado a preguntarle qué quiere de ti. Exactamente lo que hizo San Pablo”, asegura Heredia justo la semana siguiente de haberse convertido en un ‘acólito’, “un paso que te deja un poquito más cerca del altar”.

Hoy día, a sus 31 años, ya no pertenece a los Legionarios de Cristo. Hace tres años, tras haber vivido en Estados Unidos, Colombia y Roma, decidió volver cerca de la tierra, porque de caballa le queda “todo”. Había sido media vida en la que, a veces, pasaban “años” sin poder ver a su familia; una época en la que estudió de todo, y fue profesor de latín y griego cuando era misionero en Colombia tras haber estudiado en Estados Unidos. “La estancia se alargó más de lo normal, porque hacía falta gente”. Después, en Roma, fue gestor económico de su comunidad hasta que decidió volver a sus raíces. “Hacían falta sacerdotes, y me gustaría servir en mi diócesis, cerca de donde tengo mis amigos. Si puede ser en Ceuta, bienvenido. Pero iré donde el obispo me requiera, donde necesite”.

Poco queda de aquel niño que en los años noventa cruzó en barco y coche hasta Valencia y pasó, de repente, la primera noche fuera de su casa. “Era una aventura, porque tenía mucho de desconocido. Aunque había tenido una vida religiosa en la iglesia de África,  y sabía que quería eso para mí, no sabía muy bien qué significaba ser sacerdote: ese servicio 24 horas al día a los demás”, recuerda.

Heredia también tira de memoria para explicar lo que cualquiera se preguntaría sobre alguien que a los catorce entró en el seminario: “Llegó un momento en que sí me planteé las cosas que no iba a vivir. Pero me di cuenta de que esas cosas que no he experimentado no eran para mí, eran para otros. No siento que no haya dejado nada por vivir”.

Este ceutí explica, además, que siente un especial cariño por la parroquia en la que se crió, la de la Virgen de África, a la que le profesa un “gran cariño”. “No se trata de que vaya a terminar sirviendo allí, pero siempre me unirá un lazo especial hacia esa iglesia”, sentencia.

En 2008 se ordenó sacerdote por última vez un ceutí, Luis Mario Almario

Hace casi dos años que el último caballa que ha llegado al ministerio sacerdotal fue ordenado. Sucedió el 5 de agosto de 2008, día de Santa María de África. Y, previsiblemente, pasará todavía año y medio antes de que Jesús Heredia alcance el sacerdocio. En aquella ocasión, el protagonista fue Mario Luis Almario, que actualmente sirve como sacerdote diocesano en Medina Sidonia. Este ceutí salido de la parroquia de Nuestra Señora del Valle se muestra “feliz” de su opción. Cree que uno de los factores claves en la falta de vocaciones de la Iglesia se debe a un “problema de base, porque falla la educación, y este estilo de vida no está valorado”. Asegura que echa de menos Ceuta, pero que casi no le da tiempo porque hay “mucho trabajo pastoral”.

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