21 de abril de 2021

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EL OBISPADO DE CÁDIZ Y CEUTA Y BBVA PRESENTAN LA RESTAURACIÓN DE LA CAPILLA DEL CARMEN DEL HOSPITAL DE MUJERES DE CÁDIZ

El Rvdmo. Obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, y el director Territorial Sur de BBVA, Agustín Vidal, entre otras personalidades, inauguran esta tarde la restauración de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen del Hospital de Mujeres de Cádiz, gracias a un convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones en septiembre de 2006. Este Hospital de Mujeres, donde se integra la Capilla, reúne importantes elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, y está considerado uno de los conjuntos más emblemáticos de la arquitectura civil barroca en Andalucía.

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El Rvdmo. Obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, y el director Territorial Sur de BBVA, Agustín Vidal, entre otras personalidades, inauguran esta tarde la restauración de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen del Hospital de Mujeres de Cádiz, gracias a un convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones en septiembre de 2006. Este Hospital de Mujeres, donde se integra la Capilla, reúne importantes elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, y está considerado uno de los conjuntos más emblemáticos de la arquitectura civil barroca en Andalucía.

desconocidoEl Hospital de Nuestra Señora del Carmen se comenzó a levantar en 1736, gracias a los legados del obispo Armengual de la Mota. Las obras fueron dirigidas por el maestro Afanador. El diseño arquitectónico del conjunto es uno de los más logrados del barroco dieciochesco gaditano, destacando especialmente la fachada principal, los patios y la extraordinaria escalera. Para la talla de los elementos decorativos en yeso y piedra se recurrió al portugués Cayetano de Acosta, mientras que la azulejería del vía Crucis y zócalos proceden de talleres trianeros y holandeses. Ha sido hospital de sangre en diversas batallas de la historia de España. En este patio fueron designados los diputados a Cortes por la circunscripción de Cádiz que proclamarían la Constitución de 1812.

La capilla se encuentra en la crujía del edificio, entre el patio y la fachada principal. De reducidas dimensiones, está concebida como un recoleto salón rococó dividido en tres naves por seis columnas toscanas de mármol sobre pedestales. Los muros laterales se articulan mediante pilastras dóricas de fuste estriado. Las bóvedas son de arista y rebajadas, y se cubren con una abigarrada decoración de rocalla de yeso (sumado a los revestimientos 406 m2), realizada por Cayetano de Acosta y Gonzalo Pomar, mientras que en los paramentos y algunos retablos se sitúa un ciclo pictórico de Domingo Martínez (un total de 14 lienzos). El conjunto de cinco retablos, de elegantes formas, contiene un selecto grupo de 50 obras escultóricas de origen sevillano, como la Inmaculada atribuida a Duque Cornejo, y genovés, en el caso del grupo de la Adoración de los Pastores, a las que hay que sumar las 10 esculturas de yeso distribuidas en los paramentos y bóvedas. Sin duda, la obra más sobresaliente del conjunto es el lienzo de El Greco de comienzos del XVII que representa la visión de san Francisco, no incluido en este proyecto.

En el presbiterio, que aparece remarcado con una balaustrada, se encuentran dos puertas: una que da a la Sacristía y otra al patio, de madera tallada y policromada, enmarcadas con un bastidor con perfil y remate de gran variación. Cada una tiene dos hojas decoradas por casetones enmarcados por molduras, y presentan decoración chinesca floral y de pájaros.

La importancia de las obras, el precario estado de conservación que presentaba el conjunto y la diversidad de materiales utilizados (yesos, revestimientos, piedra, madera, policromías, pinturas, textiles, etc.), hicieron necesario elaborar un minucioso plan de intervención, donde la finalidad primordial era recuperar la estabilidad material, perdida con el paso del tiempo.

Dado el estado de la obra y para tratar de solucionar su deterioro, el Obispado de Cádiz y Ceuta estableció contacto con BBVA, culminando este proceso con la firma de un Convenio entre ambas instituciones a finales de 2006.

El equipo de restauradores, dirigido por Mª Paz Barbero, analizó el estado de conservación de estos bienes a través de diversos métodos técnicos (rayos X, infrarrojos, luz rasante, radiografías, etc.), fuentes documentales y de carácter artístico. La aplicación de distintas técnicas y los métodos preventivos utilizados por los expertos han permitido devolver su esplendor a esta joya de la arquitectura civil gaditana.

El programa de conservación y restauración del patrimonio desarrollado por BBVA, uno de los ejes de las actividades culturales del grupo financiero, pretende contribuir a la recuperación y conservación del patrimonio histórico y ha permitido devolver su esplendor en Andalucía, a obras tales como el Presbiterio y altar mayor de la capilla sacramental de Santa Catalina de Leonardo Figueroa (Sevilla,1995); el óleo de “La Virgen del Rosario” de Alonso Cano (Málaga, 1996); la tabla barroca del “Cristo de las Misericordias”( Jaén, 1997); las Tablas del Arrocabe del salón de embajadores (Alcázar de Sevilla, 2000); la restauración del techo de madera del Patio de los Arrayanes de la Alhambra (Granada, 2002), y el Retablo Mayor de la Iglesia de la Caridad de Sevilla en 2005, por citar las más relevantes.

Por último, la Catedral de Cádiz fue, junto con la de Jaca, la destinataria, en 1997, de la aportación especial de la “Cuenta Catedrales”, programa que BBVA puso en marcha en el año 1995, para recaudar las aportaciones de particulares y empresas, a favor de estos emblemáticos templos del patrimonio nacional.

Con la restauración de la Capilla de Ntra. Sra. del Carmen, el Grupo BBVA ha desarrollado su novena iniciativa en Andalucía del Programa de Conservación y Restauración del Patrimonio que viene realizando desde 1994.

Paramentos y bóvedas

El estado de conservación que presentaba el conjunto venía determinado por las distintas patologías y la historia material de las importantes e inadecuadas intervenciones realizadas sobre el mismo, como fue el cubrimiento total de los revestimientos de los paramentos originales en ocre, con un grueso estrato de pintura plástica de color blanco, y las toscas repolicromías en los ángeles de la coronación y los cuatro ángeles de los ángulos superiores.

La existencia de humedades por capilaridad o por filtraciones en el edificio del Obispado, y más concretamente en el interior de la Capilla del Carmen, ha sido causa suficiente para alterar la estabilidad estructural de todos los elementos materiales que han compuesto esta restauración, poniendo en peligro la integridad de muchas áreas, que se hubiesen visto dañadas de modo irreversible de no haberse intervenido a tiempo.

El proceso de restauración realizado sobre los paramentos ha permitido recuperar el revestimiento original de tono ocre, y el volumen, contrastes y realce perdidos en la yesería de las bóvedas, cubiertas por un grueso estrato de suciedad, y en las exfoliadas aristas de oro fino.

Esculturas y pinturas

El numeroso grupo de esculturas restauradas presentaba un estado de deterioro muy avanzado, tanto en estructuras como en acabados, en forma de grietas, levantamientos de la base de preparación y pérdidas de policromía, debido principalmente a las oscilaciones de humedad y temperatura (como el Nacimiento, por exposiciones continuas a la intemperie), intervenciones reparadoras inadecuadas (repolicromías al aceite y al huevo sobre las encarnaduras de los lampararios e Inmaculada) o al envejecimiento natural de los materiales (adhesivos cristalizados, descohesión de los aglutinantes en los pigmentos, viraje en los tonos policromos).

Con la restauración se ha recuperado la calidad de la talla, los volúmenes, la delicadeza de las encarnaduras, la riqueza de la policromía, evidenciando que proceden de importantes talleres de escultura del barroco español.

En el caso de las pinturas, el estado de conservación era muy diverso: soporte textil muy descompuesto y quemado por un exceso de aceite en la preparación original (como en el caso de San Cayetano); bases de preparación levantadas con pequeñas pérdidas; capa pictórica craquelada; repintes puntuales o, como en el caso del lienzo de San Cayetano, repintes que cubrían toda una figura cambiando la posición de la cabeza y el tamaño del brazo; además de un estrato superficial de barniz oxidado y de suciedad.

La limpieza y rehabilitación realizadas han permitido recuperar los colores, las pinceladas, las perspectivas y las composiciones representadas.

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