23 de abril de 2021

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El obispo vuelve a hacer una llamada a la solidaridad con los parados esta Cuaresma

DIARIO DE CÁDIZ / REDACCIÓN

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Antonio Ceballos propone nuevas vías para la limosna y el ayuno en este tiempo.

El obispo de la diócesis, Antonio Ceballos Atienza, ha vuelto a hacer un llamamiento especial de atención a los parados ante el inicio de la Cuaresma. Al igual que hiciera en 2009, en su Carta Pastoral con motivo de la Cuaresma, Ceballos ha querido hacer «una llamada a la solidaridad con los parados». En este sentido, el prelado asegura que el trabajo «hace posible que el hombre y la mujer se realicen a sí mismos, afirmen su responsabilidad y se inserten en la sociedad para colaborar con Dios en el crecimiento de nuestro mundo», por lo que califica como «atentado a su dignidad» sustraer a las personas de su derecho al trabajo.

Por ello, ante el «ingente» problema del paro y de la situación económica, el máximo representante de la Iglesia gaditana ha pedido que se dedique más tiempo «a estar con ellos, a atenderlos, a aliviar sus necesidades, a hacerlos sentir el amor gratuito de Dios, a hacer de verdad con ellos la realidad de la vida eterna que queremos acercar y adelantar por los ejercicios de la Cuaresma».

Además de esta atención especial por los parados, Antonio Ceballos ha sugerido a los católicos de la diócesis una serie de propuestas. Entre ellas, hay una relacionada con la limosna y otra con el ayuno. Para la primera de ellas, Ceballos propone depositar en una hucha familiar diariamente una cantidad que al final se entregue a Cáritas el día de Jueves Santo. Y en este sentido, recuerda el obispo que Cáritas diocesana ha atendido en el año 2009 a unas seis mil familias, «lo que supone un total de casi veinte mil personas».

En referencia al ayuno, Antonio Ceballos plantea nuevas fórmulas al respecto. «Con el ayuno se nos invita a privarnos de algunas cosas a favor de los demás: ayunando de horas de televisión y dedicando el tiempo a una buena lectura, a la visita de enfermos o al diálogo en familia, y dedicando también aquello que sería un gasto innecesario o superfluo a las necesidades de los más desfavorecidos», afirma al final de su carta pastoral.

Y en otro orden de cosas, Ceballos también ha puesto su atención en «los modos y contenidos de la predicación». En este sentido, el obispo pide «más predicación» y una predicación «diferente por el tono, el sentimiento, los contenidos, las exhortaciones». También pide unas celebraciones de la penitencia «más frecuentes, más comunes, más apremiantes». «Celebraciones no sacramentales que desarrollen el espíritu de penitencia y arrepentimiento, y que preparen para vivir personalmente la celebración sacramental del perdón».

Vinculado a lo anterior, Monseñor Ceballos pide «intensificar la oferta de las celebraciones sacramentales personales, rememorando el procedimiento según lo tiene establecido y recomendado la Iglesia». «No confesiones de rutina, sino confesiones que sean una verdadera celebración de conversión, de vuelta a la casa del Padre, o de vuelta al fervor de la verdadera fidelidad y del primer amor», añade. Y esa misma oferta la pretende Ceballos también «en la vivencia de la comunión, sus celebraciones, visitas, servicios, ejercicios de caridad, en las residencias, en las casas o barrios de los necesitados y así plantearlos como ejemplos de la Cuaresma, así habrá quien se apunte para el servicio de visitar a los enfermos en sus casas, en los hospitales, quien se encargue de hacer una presencia especial de atención y servicio en las casas y barrios de los marginados, de los pobres, en las cárceles,…».

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