4 de marzo de 2021

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«He intentado ser el cura de todos los tarifeños»

SHUS TERÁN REYES / DIARIO DE CÁDIZ

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El párroco deja tras 13 años un templo y la imagen de la Virgen de la Luz restauradas.

Agustín Borrell llegó a Tarifa procedente de Roma del colegio Español. Durante 13 años ha compatibilizado sus obligaciones como párroco de Tarifa con sus responsabilidades como jefe de estudios del Centro de Teología de Cádiz. El Obispo le ha encomendado una nueva tarea al frente de una pequeña parroquia de San Enrique de Guadiaro (San Roque) de la que tomará posesión el próximo domingo 29.

-¿Llega el momento de decir adiós a la parroquia de Tarifa tras 13 años de dedicación. ¿Eso cómo se digiere?

-Llegué muy joven a Tarifa, con 36 años, y supe desde ese instante que no me iba a jubilar en Tarifa. Por una parte te ayuda y facilita la salida, porque sabes que más tarde que temprano tienes que salir. Ya el año pasado estaba en una tesitura porque se cumplía mi mandato y cuando hablé con el Obispo le trasladé que me sentía muy bien y que no me importaba continuar aquí porque tenía varios proyectos entre manos. Claro que es duro. Son trece años de mi vida y aquí yo no me he dedicado a pasear por la playa. Creo que la gente ha estado a gusto conmigo y me han aceptado. Me da pena, pero por otro lado si no era este año era otro.

-¿Y ha sido difícil conducir a este rebaño?

-Difícil no. Ha sido complicado.

-¿Cuál es la diferencia?

-El buen pastor tiene que dar a cada oveja lo suyo. La comunidad cristiana estaba formada por muchos grupos que iban por su cuenta. En estos años las Cofradías han tomado conciencia de que son grupos eclesiales y tienen que estar en comunión entre ellos y el párroco y que aquí no puede ir cada uno a su aire. Aquí se ha trabajado sobre las personas. Considero muy importante en los tiempos que corren, cada vez hay más gente implicada y asumiendo responsabilidades en la parroquia porque ven que un cura solo no puede abarcarlo todo. Me siento especialmente orgulloso se haber hecho comunidad cristiana.

-Al margen del trabajo eclesiástico, usted se ha distinguido por poner en valor el patrimonio monumental y artístico de la iglesia.

-Creo que desde que se han acometido trabajos de restauración la gente es mucho más sensible al patrimonio artístico. Estoy especialmente contento con las escuelas taller porque numerosos chavales han encontrado un camino para acceder al mercado laboral.

-¿Es el cura, el cura de todos los tarifeños o de la comunidad cristiana?

-Está claro que no se puede llegar a todo el mundo, pero he intentado ser el cura de todos los tarifeños. Hay que estar al servicio de todas las personas y realizar un trabajo para la comunidad. El párroco tiene que estar con todo el mundo, eres el párroco de Tarifa, incluso del que en su vida ha entrado a una iglesia. Debemos de tener una mentalidad abierta e intentar integrar a todos en la comunidad aunque no todos te acepten a ti. Debes de trabajar con políticos sin definirte. El párroco no debe definirse porque un día le tocará trabajar con diferentes siglas. Lo importante no son las siglas sino saber qué es lo que queremos.

-Durante estos trece años, ¿con qué le ha tentado el diablo?

-Más que tentación… ha sido un pequeño conflicto interior durante estos últimos dos años en los que me he sentido más solo y el trabajo me superaba. Tarifa tiene mucho trabajo. Me ha costado aceptar que tenía que estar solo en la parroquia durante los últimos dos años.

-En 13 años y tras su examen de conciencia, ¿qué se deja en el tintero?

-Sin duda, la Coronación de la Virgen de la Luz. En el año 2004 el Obispo quiso coronar canónicamente a la patrona con motivo de los 150 aniversario de la Inmaculada Concepción, pero entonces entendí que antes de ese histórico hecho debería de ser restaurada la imagen. Hoy la restauración de la Virgen es una realidad después de siglos de deterioro. Y aunque ya no esté aquí, volveré ese día 22 de agosto, aniversario de la restauración, para dar misa cuando la imagen sea Coronada y esa fecha permanezca como una de las importantes en el municipio y todo el pueblo se vuelque en ello. Porque la Virgen de la luz es como me decía un profesor de Teología, «en México el 70% son cristianos y el 30% no son cristianos. Eso quiere decir que el 100% de los mexicanos creen en la Virgen de Guadalupe». Pues igual pasa en Tarifa con la Virgen de la Luz.

-¿Qué espera encontrar en su nuevo destino?

-Es un pequeño reto. La parroquia es mucho más pequeñita, pero no por ello me relajaré en mis obligaciones como sacerdote. Creo que si me ha ido bien en Tarifa, creo que me irá bien en Guadiaro con la ayuda de Dios y de los vecinos.

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