4 de marzo de 2021

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INDULTADO EL AUTOR QUE EN 1999 ROBÓ UN BELÉN DEL OBISPADO DE CÁDIZ

ENTREVISTA POR MAYTE HUGUET. CÁDIZ.   www.lavozdigital.es

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La justicia ha concedido el indulto definitivo a este gaditano, que en 1999 cometió un robo y fue encarcelado nueve años después, cuando ya había rehecho su vida.

010d3ca-cad-p1_1En 1999, Francisco Daldes andaba perdido. Era toxicómano y su adicción le provocaba la necesidad de delinquir para obtener unas pesetas y poder comprar estupefacientes. Cometió algunos delitos, todos menores. Uno de ellos afectó al Obispado de Cádiz y Ceuta. Francisco entró en la sede episcopal y robó las piezas del Belén napolitano propiedad de la Diócesis. Por este hecho fue juzgado y condenado a prisión, aunque no entró en ese año. Lo hizo ocho años más tarde. Un día paseaba por su barrio de La Viña con su hija cuando dos agentes de la Policía Nacional lo detuvieron en plena calle. Existía una orden sobre él de busca y captura. Su mujer, Esperanza Delfor, se puso en contacto con su abogado, Jesús Federico Vidal, para que iniciase los trámites para que a Francisco se le concediese el indulto. Y es que este gaditano ya se había rehabilitado, contaba con una familia y trabajaba como albañil en una empresa de construcción, propiedad de Juan Antonio Quiñones Madera. Y lo más importate: desde 1999 nunca más había vuelto a robar. Ahora la justicia le ha dado la razón. Y el delito que cometió desaparecerá de los archivos. No constará en su expediente que en 1999 robó el Belén del Obispado.

-¿Cómo ha recibido la noticia?

-Con mucha alegría. Ya ha acabado la pesadilla.

-Usted cometió el delito en 1999 ¿ha cambiado su vida desde entonces?

-Gracias a Dios, mi vida ha dado un giro de 180 grados. Cuando cometí el delito, que no fue el único, era toxicómano. Entonces ingresé el prisión por otras causas pendientes. Durante dos años. Allí conseguí salir de la droga y replantearme mi vida. Cuando cumplí la condena comencé a trabajar en una empresa de construcción, en la que continúo. Fui responsable con mi familia y me hice un hombre de bien.

-Entonces, cuando lo detuvieron el pasado año, se llevó usted una desagradable sorpresa.

-Me detuvieron en la calle, cuando paseaba con mi hija, y como si el delito que hubiese cometido fuese un asesinato. Me llevaron a Puerto II, aunque no sabía muy bien por qué. No imaginaba que aquel delito estuviese pendiente.

-¿Qué es lo que más le decepcionó de su detención?

-Que nadie había tenido en cuenta que era una persona muy distinta a la que cometió el robo. Tenía mi trabajo, mi familia… mi vida, y me lo quitaron todo en un momento. Es muy duro verte que en un instante pierdes la libertad.

-¿Y cómo es su vida ahora?

-Un regalo. Mi mujer, Esperanza, ha luchado mucho por mí y por mi causa. No sabe cuánto se lo agradezco. Trabajo como albañil y, como todos, temiendo que no me renueven por culpa de la crisis.

-¿Qué le queda pendiente con la Justicia?

-Tengo que pagar 5.400 euros en concepto de indemnización al Obispado de Cádiz y Ceuta. En seis plazos. Aunque no sé si podré hacer frente al pago. Yo sólo cobro 1.200 euros, y es el único ingreso que entra en mi casa. Ojalá puedan ampliarme el número de plazos.

-¿Ha puesto el belén este año en su casa en Navidad?

-No. Ni lo podré en mucho tiempo.

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