23 de abril de 2021

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La crisis desborda los recursos sociales públicos y privados

DIARIO DE CÁDIZ

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Los ayuntamientos se ven obligados a incrementar las partidas destinadas a servicios humanitarios ante la avalancha de peticiones de ayuda · Cáritas incrementa en un 55% el número de familias socorridas.

Dibujo«Hoy ha venido una familia que lleva cuatro meses sin pagar el alquiler de su casa, donde ya le han cortado la luz. Y es que es normal, porque con 400 euros al mes y sin trabajo, tú me dirás cómo ese hombre mantiene a una familia con tres hijos». Habla la responsable del comedor social que las Hijas de la Caridad gestionan en la calle María de Arteaga, en pleno centro de Cádiz. Es uno de los centros sociales privados más activos de la capital. Allí, cada día, se forman colas de quienes buscan algo de comer e, incluso, algo con lo que vestirse. Desde hace unos meses las colas se han incrementado. Es normal, dicen las monjas: la crisis ha tocado de lleno a los que ya estaban en crisis.

El comedor de María de Arteaga no es más que un ejemplo de cómo la crisis económica, que ha arrastrado al paro a más de un millón de personas en apenas un año, que ha cerrado negocios y empresas y que ha llevado a la misería a quienes antes se podían considerar incluso como clase media, ha afectado de lleno a los servicios sociales de todas las ciudades del país. Y la provincia de Cádiz, eternamente en crisis, no se salva.

El sondeo realizado por Diario de Cádiz es elocuente. Los principales ayuntamientos de la provincia han visto como en apenas nueve meses han agotado, o están a punto de agotar, los recursos que en sus cuentas para el 2009 habían previsto para ayudas sociales: pago de recibos de la luz y el agua, abono de alquileres, pago de ropa, asistencia médica e incluso los libros escolares de los más pequeños. La gran mayoría, ya de por sí agobiados por la reducción de ingresos que ha supuesto el fin abrupto del boom inmobiliario, han tenido que meter dinero en estos programas para así terminar el año y evitar el estallido social, y todo sin recibir ayudas de las otras dos grandes administraciones, Junta y Estado.

El Ayuntamiento de Cádiz mantiene desde hace años una clara apuesta de apoyo social, con numerosos tipos de ayudas y subvenciones, a pesar de sus limitados recursos económicos. Para este año se contaba con un presupuesto de 2,6 millones de euros. La primera mitad del año fue tan mala que este dinero se incrementó en 219 mil euros más en junio. Sin embargo, a fecha del pasado viernes en las arcas del Área de Familia apenas quedaban 75 mil euros para terminar el año, lo que hace suponer que habrá que ampliar esta cantidad para así poder cerrar el año.

Junto al agobio financiero de los ayuntamientos está la mano tendida de la iniciativa privada, en su mayor parte directamente relacionada con la Iglesia gaditana. Es el caso de Cáritas Diocesana. «Desde el pasado invierto y hasta el verano hemos incrementado nuestras ayudas en un 55%. Nuestros datos indican que aumenta el 30% las personas sin hogar y que de éstas el 85% son inmigrantes». Los datos los aporta el secretario general de esta entidad, Jesús Quílez, que alerta ante la llegada del invierno «cuando las cifras volverán a subir, con el aumento del paro y gastos extras como el comienzo del curso escolar».

El perfil del solicitante de ayuda en Cáritas ha cambiado como ha pasado en los comedores sociales y en los servicios sociales municipales. La línea la han cruzado la clase media en las que los padre y madre han quedado en el paro, con hipoteca que pagar e hijos que mantener. Ante ello, Cáritas anuncia un nuevo aporte de fondos para las parroquias y aporta un dato escalofriante: la diócesis de Cádiz, que no engloba a toda la provincia, atiende ahora a una media de 15.000 personas que están en el umbral de la pobreza. O en la pobreza. Más dinero y nuevos cursos de formación y de orientación, próximo objetivo.

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