23 de abril de 2021

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LA DIÓCESIS PARALIZA SUS INVERSIONES EN TEMPLOS CON MOTIVO DE LA CRISIS

P.M.DURIO / DIARIO DE CÁDIZ

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El Obispado ‘aparca’ las rehabilitaciones de edificios o la construcción de nuevas iglesias para recortar al máximo los gastos · La nueva política económica permite cerrar el año 2009 con saldo favorable

La crisis económica actual ha obligado a la Iglesia diocesana a paralizar todas las inversiones en templos y edificios de su propiedad. Esta ha sido la principal decisión económica que ha tomado el Obispado ante la nueva situación que también está afectando de lleno a la diócesis.

La conservación y mantenimiento de los edificios religiosos supone uno de los gastos más costosos para el Obispado, teniendo en cuenta el alto valor arquitectónico, artístico e histórico de muchos de los templos de la diócesis y a la costosa inversión que supone construir una nueva iglesia o un nuevo complejo parroquial.

La medida puesta en marcha por el Obispado afectará directamente a la construcción de varias iglesias que estaban previstas en la diócesis. Dos de ellas se localizan en la capital gaditana: de un lado, la nueva parroquia de Santa Ana que iba a construirse en los terrenos del antiguo matadero, cuya parcela (de más de 600 metros cuadrados) ya había sido cedida por el Ayuntamiento; y de otro lado, también está pendiente la construcción de una parroquia en el barrio de Astilleros, en la pastilla que conecta la avenida de Las Cortes con el nuevo puente, junto a la guardería que acaba de construir el Ayuntamiento.

Pero a estos se unen otros ejemplos en el resto de la diócesis. Así, el ecónomo diocesano, Francisco Granado, recuerda el caso de la iglesia en el barrio de San Bernabé de Algeciras, que está parado después de que se llegara a colocar la primera piedra para su construcción; o en La Oliva de San Fernando, donde también está el terreno y el proyecto e igualmente se ha quedado parado; o en Bolonia, donde también está proyectada la construcción de una nueva iglesia.

En este sentido, Francisco Granado puntualiza que para construir un complejo parroquial en la actualidad se necesita «un millón de euros como mínimo», cantidad del todo inalcanzable para el Obispado en estos tiempos de crisis.

Por este motivo, en el apartado del patrimonio, la Iglesia anuncia que sus esfuerzos se limitarán «a dar respuesta a lo estrictamente necesario y a situaciones extraordinarias que surjan», como es el caso del hundimiento de un techo en San Pablo hace unos días. «Lo que haremos principalmente será mantener los templos que tenemos, que ya tiene un coste enorme», comenta Granado.

La consecuencia de esta política de austeridad en la principal partida del gasto de la Iglesia diocesana ya ha dado sus frutos en el año 2009. El Obispado acaba de terminar el balance económico del pasado año, que finalizó con un saldo favorable de 413.325 euros. Un dato que resulta más que positivo si se tiene en cuenta que el ejercicio de 2008 terminó con tres millones de euros de pérdida.

Y este saldo a favor se localiza precisamente en la eliminación de inversiones extraordinarias tanto para la construcción de nuevos templos como para la rehabilitación de los ya existentes. Esto último sumó en 2008 casi cuatro millones de euros. Y este último año no ha llegado a los 240.000 euros, lo que demuestra notablemente la política de contención de gastos puesta en marcha por el Obispado.

En lo que a ingresos se refiere, en 2009 se percibió prácticamente la misma cantidad que en 2008, en torno a los diez millones de euros. No obstante, conviene destacar que se ha producido un gran descenso en el apartado relativo a las aportaciones voluntarias de los fieles, de unos 600.000 euros con respecto a 2008 (5.104.776,84 de ese año frente a 4.486.729,39 de este último). Y precisamente, esta situación es otro de los problemas que está encontrando la Iglesia en época de crisis. Al aumento del paro y los mayores agobios económicos de la sociedad gaditana, menos dinero hay para entregar en los cepillos de las misas o en otro tipo de ingresos.

Esta problemática se ha visto compensada en 2009 con la asignación tributaria que ha correspondido a la diócesis de Cádiz y Ceuta, casi un millón más que en 2008. Esto se debe, según explica el ecónomo diocesano, a que la Conferencia Episcopal ha cambiado los criterios del reparto a cada diócesis española.

El resto de las partidas de ingresos son muy similares a las de 2008, aunque destaca la ausencia de subvenciones públicas corrientes durante todo el año 2009.

Paralelamente, el balance de los gastos de la diócesis durante el pasado año es también muy similar al de 2008, aumentando el gasto en acciones pastorales y asistenciales, la retribución del clero, la retribución del personal seglar (empleados del Obispado, sacristanes,…) y la conservación y funcionamiento de los edificios y parroquias de la diócesis; y disminuyendo las aportaciones a centros de formación, además de la rehabilitación y construcción de nuevas iglesias.

Por tanto, pese a la paralización de inversiones, la situación actual de la Iglesia gaditanas es, al menos, estable. «Estamos bien», afirma Francisco Granado, que destaca que el gasto está controlado y los ingresos prácticamente garantizados. «Para dar este balance algunos dirían que somos unos magos, y otros que Dios existe. Yo, lógicamente, me quedo con lo segundo».

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