23 de abril de 2021

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La espera sin fecha del nuevo obispo

P.M. DURIO / DIARIO DE CÁDIZ

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Desde que hace pocos días Antonio Ceballos presentara a Roma su renuncia como prelado de Cádiz y Ceuta se ha puesto en marcha toda una maquinaria, envuelta en secretismo, para nombrar a su sucesor.

Todos saben que va a ocurrir, y en cierta manera están preparados para ello. Pero nadie sabe cuándo. Desde hace bastante tiempo, el Vaticano, la Conferencia Episcopal, Antonio Ceballos, los curas y religiosos de buena parte de Andalucía, los laicos de la diócesis de Cádiz y Ceuta y buena parte de la ciudad esperan a conocer quién será el sustituto del actual obispo. Y desde el pasado 31 de julio, cuando Ceballos cumplió 75 años -edad a la que el Código de Derecho Canónico «ruega» presentar la renuncia- la maquinaria se ha puesto en marcha para su sustitución. ¿Pero cuál es el proceso que se sigue y cómo se notará en la Iglesia gaditana el cambio de pastor?

Ciertamente, los pasos que realiza el Vaticano para designar a un nuevo obispo se realizan con total sigilo y prácticamente en secreto. Este periódico consultaba esta semana a la Nunciatura Apostólica Vaticana en Madrid sobre la situación de la diócesis de Cádiz y el cambio de obispo. Y desde la nunciatura explicaban que hasta que no se tome una decisión y ésta se comunique a Ceballos no se dará a conocer nada. Eso sí, se afirmaba que actualmente «no se puede decir: dentro de tres meses tendrán ustedes obispo nuevo. Eso ni se sabe ahora». Estas fuentes confirmaban que ya se habían iniciados los trámites internos para la sucesión de Antonio Ceballos; unos trámites que tampoco especificaron.

En el Obispado de Cádiz, el vicario de Pastoral, Fructuoso Antolín, atendió la llamada de este medio para comentar algunos aspectos en torno a la próxima sucesión del obispo. Así, explicó que desde que se ha presentado la renuncia hasta que sea nombrado el nuevo prelado, Ceballos «sigue siendo obispo con plenos poderes».

Por tanto, actualmente poco ha cambiado en la Iglesia gaditana, ya que aunque el obispo está a la espera de recibir la noticia sobre su sucesor, ésta no se sabe con certeza cuando se producirá. En este sentido, el tiempo de espera en la sustitución de obispos se cifra en una media de un año; pero este período puede ser mayor o menor.

Entre los trámites internos que sigue el Vaticano para designar al sustituto de un obispo que ha presentado la renuncia por razones de edad, se puede dar la consulta a diferentes sacerdotes, obispos de otras diócesis o incluso laicos sobre la situación de la diócesis y sobre quién podría ser la persona idónea para tomar el báculo. Precisamente, el Código de Derecho Canónico también se refiere a esto último en el tercer párrafo del canon 377: «Cuando se ha de nombrar un obispo diocesano o un obispo coadjutor, para proponer a la Sede Apostólica una terna, corresponde al legado pontificio investigar separadamente y comunicar a la misma Sede Apostólica, juntamente con su opinión, lo que sugieran el arzobispo y los sufragáneos de la provincia a la cual pertenece la diócesis que se ha de proveer o con la cual está agrupada, así como el presidente de la Conferencia Episcopal; oiga además el legado pontificio a algunos del Colegio de Consultores y del Cabildo Catedral y, si lo juzgare conveniente, pida en secreto y separadamente el parecer de algunos de uno y otro clero, y también de laicos que destaquen por su sabiduría».

Una vez que este camino envuelto en secretismo dé como resultado un nombre para liderar la Iglesia gaditana durante los próximos años, Antolín explica que cuando el nuevo obispo tome posesión, en el organigrama de la diócesis tan solo se respetará el Colegio de Consultores, el administrador y el vicario judicial. El resto de cargos y responsabilidades quedarán sin efecto hasta que el nuevo obispo determine quiénes ocupan su lugar.

Precisamente, el Colegio de Consultores es un órgano formado por sacerdotes que son elegidos por el obispo cada cinco años y que necesita de su aprobación para ciertos asuntos de la gestión de la diócesis. Además, cuando se produzca el cambio de obispo será este órgano el que administre la diócesis. Actualmente, según la web del Obispado, forman el Colegio de Consultores los sacerdotes Francisco Correro, Antonio María Alcedo, Óscar González Esparragosa, Fructuoso Antolín, José María Bravo, Francisco Aragón, Juan Carlos Brea y Guillermo Domínguez Leonsegui.

La sustitución de un obispo por otro por razones de edad es un hecho que no se conoce en la diócesis de Cádiz, puesto que los anteriores obispos fueron trasladados a otras diócesis (Antonio Añoveros a Bilbao y Antonio Dorado a Málaga) o sucedieron a un obispo fallecido cuando ya eran coadjutores (como ocurrió entre Tomás Gutiérrez y Añoveros). Así, por ejemplo, Fructuoso Antolín apunta que ahora no habrá un administrador general, cargo que ocupó Enrique Arroyo cuando Dorado fue trasladado; ni tampoco Ceballos pasará a ser el administrador apostólico de la diócesis, puesto que él finalizará aquí su labor pastoral. «El proceso a seguir por traslado de un obispo al de por que un obispo finalice su episcopado es muy distinto», afirma el vicario de Pastoral, que también recuerda que la situación hubiera sido igualmente bien distinta si antes de que Ceballos presentara la renuncia se hubiera nombrado un obispo coadjutor (como ocurrió con Tomás Gutiérrez).

En definitiva, que la Iglesia gaditana está próxima a experimentar un proceso desconocido por la inmensa mayoría que finalizará con la toma de posesión de un nuevo obispo y la posterior posible reforma de la cúpula que gestiona actualmente la diócesis. Todos aguardan ahora este cambio que es seguro… pero que nadie sabe cuándo se hará efectivo.

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