17 de enero de 2021

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LOS NUEVOS POBRES DE CHICLANA

F.MELERO. CHICLANA. www.diariodecadiz.es

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Cáritas da lectura a un escrito ante sus feligreses en el que alerta de la situación desesperante de familias chiclaneras y sobre la actitud insolidaria de empresarios de la localidad en tiempos de crisis

Logotipo CD Cádiz pequeño - copiaDemoledoras las conclusiones de Cáritas de Chiclana sobre la lamentable situación social, económica y laboral por la que atraviesa actualmente la localidad debido a la crisis. ¿Dónde están los enormes beneficios que las empresas han obtenido en años anteriores? o ¿Por qué no destinan o han destinado parte de ellos para el mantenimiento de los puestos de trabajo?, cuestionaba en una carta este colectivo católico que se leyó ante numerosos feligreses y la presencia del obispo de Cádiz, Antonio Ceballos, en la parroquia de San Antonio de Padua a primeros de mayo.

Cáritas se ve en la necesidad y en la obligación de exponer ante todos los parroquianos la preocupante y hasta dramática situación que padecen miles de familias chiclaneras por su condición de parados. «Es la cruda realidad», dice convencido Rafael Cubero, secretario de la organización católica, quien fue el encargado de leer la citada misiva en una iglesia abarrotada de personas.

«En Chiclana hemos vivido años que podríamos llamar de bienestar, aunque también había problemas sociales y de pobreza. En los últimos años se hablaba entre nosotros de ‘pobreza cero’. Esto creó una mentalidad especial, y el convivir con problemas lógicos de una ciudad con esa facilidad de trabajo y dinero fácil», señala el escrito de Cáritas en referencia a una época que ha desaparecido y que parece que jamás volverá.

«La cosa ha cambiado -prosigue- y hoy son más de 10.021 personas paradas registradas en las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo. Esto supone, aproximadamente un 18% de desempleo. Hace un año eran 6.366, lo que significa más de 300 personas paradas registradas cada mes. Datos escalofriantes». Ante este panorama Cáritas da la voz de alarma, «La situación es muy preocupante, especialmente debido a que en nuestra localidad el empleo ha estado centrado en el turismo, la construcción y los oficios que la rodean».

Cubero precisa que en el carta se exponen datos extraídos y documentados mediante fuentes de la administración pública, «en nuestra provincia se han cerrado más de 4.500 empresas en el año pasado, y en Chiclana se estima que han cerrado entre un 60% y un 70% de las empresas relacionadas con la construcción y las que giran a su alrededor. Estos cierres afectan no sólo a las empresas de construcción y otros oficios relacionados, sino que, al haber más desempleo y menos recursos económicos, también afecta a negocios de hostelería, moda, etc., prácticamente a todos».

Es decir, la crisis extiende sus tentáculos a todos los sectores económicos y nadie puede decir que está a salvo de ella. Todas las asociaciones locales dedicadas a paliar los efectos de esta avalancha de familias necesitadas son conscientes del importante papel que desarrollan ante este penoso conflicto, porque lo sufren en sus carnes. En este sentido, la carta pone como ejemplo que en los distintos equipos parroquiales de Cáritas de Chiclana, «el aumento de personas demandando nuestra ayuda ha aumentado entre un 50% y un 80%. Muchos de ellos nunca habían pedido ayuda, lo que hace patente los nuevos pobres». Esta última denominación se refiere en concreto a aquellos que antes disfrutaban de una vida laboral y que de repente han caído en el pozo del paro sin apenas posibilidades para salir a flote. Gente normal y corriente.

Pero el escrito de Cáritas no se queda ahí al afirmar que «lo peor aún está por llegar, a medida que se vayan agotando las distintas prestaciones de desempleo, subsidios y demás, la situación de muchas familias va a ser algo más que preocupante, va a ser dramática». Por todo ello, el colectivo previene y aconseja a los feligreses que estén «preparados y dispuestos para ayudar por un lado, y estar atentos a posibles situaciones de abusos sociales, laborales, etc. que se puedan presentar por otro».

Estos momentos de descontrol laboral también es objeto de críticas por parte de Cáritas y así lo relata en la carta: «Ya se están dando casos de exigencias a trabajadores a hacerse autónomos para seguir trabajando. Asimismo, lo que se llama economía sumergida, y que en los tiempos de bonanza económica se mal entendía como un plus para las economías particulares, ahora se puede volver en contra especialmente de los trabajadores, ya que muchos/as tendrán que acogerse a ella para, por lo menos, poder ingresar algo de dinero en sus casas».

Esto, matiza el documento, «redunda en un deterioro en las prestaciones y coberturas sociales a las que se puedan acoger el día de mañana esos trabajadores». Especialmente crítico con ciertos empresarios, en la misiva se reivindica el respaldo por parte de los que sacaron una buena tajada en el periodo de las vacas gordas y que ahora dejan en la estacada a sus trabajadores.¿Dónde están esos beneficios?, insisten desde Cáritas.

«Sin duda, esto es consecuencia del feroz modelo económico neoliberal en el que estamos inmersos, y en el que siempre sufren sus peores consecuencias los mismos, haciendo cada día más visible y patente la enorme brecha entre ricos y pobres. Ante todo esto nuestra Iglesia debe estar atenta y dispuesta a actuar».

El escrito de la organización acaba con un mensaje de unión y de combate contra estos delicados momentos: «Debemos luchar por cambiar y humanizar este modelo económico, el cual no se identifica con la justicia social, laboral y económica, sino que fomenta el egoísmo, el materialismo y la primacía de lo económico, sin importar lo que debamos hacer para ello y menospreciando cualquier otro tipo de valor humano. Todos unidos, como Iglesia de Jesús, somos conscientes de vivir tiempos para una esperanza comprometida».

Cáritas dispone de cinco parroquias en la localidad y desde ellas se emprenden distintas acciones para amortiguar las necesidades de los que demandan ayudas, ya sea mediante el reparto de alimentos o el asesoramiento formativo y laboral. «Antes proporcionábamos alimentos y el pago de algún que otro recibo, pero ahora, ademas de eso, la gente ya demandan el pago de la hipoteca o el alquiler», afirma Cubero.