23 de abril de 2021

Tu Diócesis

INFORMACIÓN RELIGIOSA EN RED

NUEVA CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA CON MOTIVO DEL XVII ENCUENTRO DIOCESANO DE ORACIÓN

TU DIÓCESIS.     www.obispadodecadizyceuta.org

INICIO.

“San Pablo y la fuerza de la oración”

obispoceballos

Mis queridos diocesanos:

El próximo 8 de marzo, segundo domingo de Cuaresma, tendrá lugar en nuestra Diócesis el XVII Encuentro Diocesano de Oración que se celebrará, como otros años, en el Colegio Salesiano de Campano (Chiclana), y donde la figura de san Pablo tendrá un lugar especial.

1. San Pablo y la fuerza de la oración

En este año paulino el Secretariado Diocesano de Grupos de Oración ha querido acercarse a la figura del apóstol descubriendo su profunda vida de oración. El lema del Encuentro «San Pablo y la fuerza de la oración» quiere revelarnos la persona de Pablo como gran orante y maestro de oración. Cristo es el centro de su vida y por tanto el apóstol no sólo «hace por Cristo» sino que valora el «estar con Cristo», es decir, vivir la vida y la misión en continua relación con Cristo, en constante oración.

2. Vivid en una continua acción de gracias

En todas las cartas de Pablo se ve su continuo agradecimiento a Dios: agradecimiento por haber conocido a Cristo; agradecimiento por todos los que se van convirtiendo a la fe; agradecimiento por todo.

Es como una música de fondo que va resonando en el corazón de san Pablo: «Ante todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, por todos vosotros, pues vuestra fe es alabada en todo el mundo» (Rm 1,8); «Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús» (1 Cor 1,4); «Cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Ef 5,19-20); «En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones» (1 Tes 1,2).

San Pablo nos enseña a vivir con un corazón agradecido, con el deseo de que nuestra única riqueza sea «Cristo» que se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (cf 2 Cor 8,9).

3. Sed perseverantes en la oración

Es una de las inquietudes del apóstol que quiere transmitir a los seguidores de Cristo y a todas las comunidades que ha ido fundando: «[Sed] Constantes en la tribulación; perseverantes en la oración» (Rm 12,12); «Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Col 4,2); «Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús quiere de vosotros» (1 Tes 5,16).

La Iglesia necesita una oración constante por ella misma y por todo ese mundo que aún no está evangelizando. Toda comunidad que abandonase su vida de oración se vaciaría de interioridad y toda su acción pastoral adolecería del dinamismo del Espíritu. Por esto debemos tomarnos tan en serio la invitación de san Pablo a ser perseverantes en la oración pues podríamos decir que en la oración, la Palabra y los sacramentos encontramos toda la fuerza que necesitamos para el camino.

4. El Espíritu viene en nuestra ayuda

Es otra de las cosas que nos enseña el apóstol, necesitamos que el Espíritu ore en nosotros, dejar que el corazón se encienda en el amor de Dios y que nuestros labios pronuncien palabras inspiradas por el Espíritu. Así nos lo indica san Pablo: «Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; más el Espíritu mismo intercede por nosotros» (Rm 8,26).

5. El cristiano, hombre de comunión

Al Encuentro Diocesano de Oración acuden de todos los lugares de la diócesis, allí se citan todos los grupos de oración parroquiales, los movimientos eclesiales que promueven la oración, y todos los que se sienten llamados a avivar la vida de la oración de la Iglesia. Es un día para compartir experiencias, y sobre todo para experimentar la comunión entre todos. La Iglesia, misterio de comunión, alimenta esta comunión en la oración. Es el deseo de san Pablo para todos: «Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin iras ni discusiones» (1 Tim 2,8).

Os invito a todos los que podáis a que no dejéis de asistir, pues saldréis fortalecidos en la fe y animados en vuestra oración.

Reza por vosotros, os quiere y os bendice,

+ Antonio Ceballos Atienza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Puede que te interese

3 minutos de lectura
3 minutos de lectura
4 minutos de lectura